domingo, 7 de septiembre de 2008

Absurda guerra.

Las arduas batallas no han servido de nada. Cada uno en su trinchera, disparándonos nuestros errores, bombardeándonos con palabras.
Ni siquiera nos han servido las noches que nos tomamos como prisioneros, y nos torturamos con los labios, y nos asesinamos con miradas.
No hemos ganado ni un poco de terreno en el olvido intentándonos aliar con otros, buscándonos en otros.
En cambio las treguas nos han servido para visualizar nuestras perdidas: de tiempo, de saliva y de latidos.

1 comentario:

reinamomo dijo...

No tengo demasiadas cosas para decir realmente ME ENCANTÓ.
Lástima que dejé las treguas de lado, porque ya me resigné a perder la batalla. Ahora simplemente me encargo de arreglar de a poquito, todo lo que la guerra debastó con su paso. Siempre las guerras son inútiles, pero a mi nunca me funcionaron las treguas, o al menos eran un rayito de luz que hacía más lento el apagón, aveces solo pido: porfavor que el adios no se alargue. Y ahora me doy cuenta que nisiquiera LA TREGUA que iba a reivindicar la palabra lo logró, sin embargo Mario me dejó sin aliento, al igual que vos en este momento. Será que la tregua viene hacia mi cada vez que pienso y disparo a mi cabeza que el olvido está lleno de memoria.